Hoy es el día grande de San Sebastián y que mejor momento para hacer homenaje a un histórico de nuestra Liga BBVA, la Real Sociedad. Mientras la ciudad está de fiesta Líbero reúne a dos hermanos e hinchas ilustres del club donostiarra. Ángel Gabilondo, exministro de Educación y actual portavoz del Grupo Socialista en la Asamblea de Madrid, y el periodista Iñaki Gabilondo hablan de fútbol y analizan qué supuso para Euskadi la irrupción de la Real campeona de dos Ligas en los ochenta (1981 y 1982)
“Sentir los colores de la camiseta es importante en todos los ámbitos de la vida”. O de sus vidas. Porque para la familia Gabilondo, la Real Sociedad es algo más que su equipo. Donostiarras absolutos, admiten que ser txuri urdin (blanquiazul) es una manera de afrontar la vida. “Mi padre, el día que nació Iñaki le hizo socio. Es decir, fue a los dos sitios que hay que ir. Le hizo de la Real y luego, de paso, le empadronó”, explica Ángel Gabilondo (San Sebastián, 1949) sobre su hermano mayor Iñaki Gabilondo (San Sebastián, 1942).
DE REPENTE UN EQUIPO CAMPEÓN
Iñaki Gabilondo. La ciudad estaba entusiasmada. Era una quinta fantástica y un acontecimiento muy grande. La Real Sociedad había sido siempre un equipo modesto. Amarró un equipo bueno y fue una gran sorpresa. Como existía el derecho de retención, mantuvo el equipo durante años y acabó cuajando. Si hubiera existido la Ley Bosman, los Arconada… se habrían ido.
Ángel Gabilondo. El fútbol era más igualado. La Real ganó la primera liga con 45 puntos y la segunda con 47. El Madrid ha llegado a ganarla con 100.
Iñaki. Siete u ocho jornadas antes del final estaba el sexto.
Ángel. Al Madrid y al Barcelona no les pilló en un buen momento. Había pocos extranjeros, estaba Stielike, Schuster andaba por ahí, pero no había este apabullamiento de ahora, esta diferencia actual entre el 1º y el 3º de 30 puntos. Para mí, fue una sorpresa enorme. Pensábamos que la Real no iba a ganar una liga nunca.
Iñaki. No estaba previsto. Es como si de repente me dicen que me han nombrado marqués.
Ángel. Es cierto que mirando futbolísticamente los equipos, la Real no era peor que los demás, era mejor.
Iñaki. Era un equipo que se lo sabía de memoria. Yo era director de informativos de Televisión Española el año de la primera liga y entonces la redacción era del Madrid y del Barcelona. Cuando la Real empató con el famoso gol de Zamora, estaban los jugadores del Madrid en el campo del Valladolid como los del Manchester United este año. Los jugadores del Madrid se quedaron tirados, desolados, Juanito, Stielike… Entonces yo dije: ‘Vamos a abrir el informativo con esa imagen congelada’. Gran motín en la redacción, de Matías Prats, etc. Entonces les dije: ‘Que el Madrid gane no tiene nada de particular, que lo haga la Real es un acontecimiento extraordinario y le daremos tratamiento de acontecimiento extraordinario’.
UNA GENERACIÓN DE GRAN NIVEL TÉCNICO Y TÁCTICO
Ángel. En el gol de Zamora intervienen muchos jugadores. Teníamos una imagen de la Real rudimentaria. La jugada comienza con Kortabarria saliendo de su campo -dejándole salir, porque este central sabía de qué iba esto-, el balón acabó en un centro de Perico Alonso, el padre de Xabi, acaba con Satrústegui, un follón en el área y gol. Pero antes habían participado Olaizola… Estas expresiones que ahora decimos con total naturalidad como ‘abriendo a una banda’, ‘saliendo con la pelota jugada’… Esto no era lo que más habíamos visto. A veces Iñaki y yo hemos hablado de la sorpresa que supuso para nosotros la visita del Madrid a Atocha. Del Madrid hemos aprendido cosas maravillosas. Como por ejemplo de Di Stefano. Aprendimos que un jugador se podía mover por todo el campo. También descubrimos que las faltas con barrera se pueden tirar con efecto. Hasta entonces creía que había que tirar a que se quitara la barrera.
Ángel. Eso confirma que había buenos jugadores. López Ufarte era extraordinario. Y Diego. El 3-2-5 estaba en la cabeza del futbolista. Parecía que si un extremo se movía había perdido la posición. Luego hablamos de la naranja mecánica, que Cruyff se movía por todo el campo, el fútbol total. Pero esa evolución de la rigidez al desplazamiento coordinado, la Real lo hacía muy bien.
UN EQUIPO IDENTITARIO AL MANDO DE ORMAETXEA
Ángel. Hay que hablar de Ormaetxea, el entrenador, que hacía en una temporada menos gestos que un entrenador de ahora en cinco minutos. Había cierta austeridad. Otra cosa importante es que era un momento político, aquel de los 80, en el que se empezaba a recuperar cierta ilusión del pueblo. Valores democráticos. Cuando la Real ganó se fue por todos los pueblos de Guipuzcoa antes de ir al Ayuntamiento. Tenía cierta vinculación con la sociedad, con los pueblos, con la provincia, y era un momento de resurgir. Un resurgir político. Luego ganó el Athletic de Bilbao los dos años siguientes. Fueron cuatro años que tienen un poquito que ver con una sociedad emergente que recupera la ilusión y la identidad.
Iñaki. Un equipo hecho con chicos de allí.
Ángel. No creo que hubiera uso político del equipo. Alguna vez se ha visto así la foto de Kortabarria con Iribar con la ikurriña. Pero esto es una reivindicación de identidad que ahora sería normal. (Los capitanes mostraron la ikurriña antes de un derby vasco en Atocha en 1976, cuando todavía era un símbolo ilegal)
Iñaki. La anomalía no era la fotografía. La anomalía era que aquello no fuera lo normal. En aquel momento, los futbolistas recogieron una cosa que estaba ahí.
Ángel. La Real lleva la ikurriña en la manga de la camisa. Pero el Barcelona lleva la suya, y el Valencia, y los equipos andaluces. Había una identificación del equipo con toda la comunidad. Y en el caso del País Vasco, donde había detrás toda una historia de desatención a esa identidad, por no decir palabras más duras, aparece esa emergencia de la propia bandera, del euskera… que aunque es anterior, cuaja en los 80.
Iñaki. Este equipo acaba siendo una explosión de aquello.
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