lundi 25 janvier 2016

Maturana: “Firmé contrato como entrenador del Madrid e incluso llegué a pedir varios jugadores”

MAURICIO SILVA GUZMÁN.- Se crió con los cuentos de Las Mil y una Noches. Se enterneció con los poemas de Benedetti. Jugó altivamente al fútbol y lució seis veces la tricolor. Como estratega, cambió para siempre el destino de la pelota en Colombia y, de paso, el modo de vivir y de sentir de sus futbolistas, les enseñó a vestirse e incluso les sugirió no salir con mujeres feas y –por nada del mundo– ir a un prostíbulo. Es “Pacho” Maturana (Quibdó, Colombia 1949), el maestro espiritual de un movimiento artístico sencillamente inolvidable: la selección Colombia de todos los tiempos.

En su carrera evangelizadora del fútbol ofensivo pasó por el Atlético de Madrid y el Valladolid. Estuvo a punto de fichar por el Real Madrid, de hecho firmó un contrato, pero un final de temporada espectacular de Antic, le dejó fuera del cargo. Ha llegado a entrenar en Arabia Saudí y tiene buenas palabras para la actual selección colombiana de Pekerman a la que ve similitudes con el histórico equipo suyo que ganó a Argentina en Buenos Aires por 0-5 pero fracasó en el Mundial de 1994. Dice que no habla en Colombia porque cada vez que lo hace lo malinterpretan. Y sí. Dice que fuera lo valoran más. Y puede ser. Dice que ya no le gusta ningún equipo. Que a todos les falta algo. Y tal vez tiene razón. Dice que no sabe por qué lo llamaron El Filósofo. Pero lo fue. Y lo es.

¿En lugar de futbolista, quería ser odontólogo?
Yo jugaba bien al fútbol, pero quería terminar mi carrera de odontólogo sobre todas las cosas. En el año 72, después de haber estudiado, estaba esperando a que me adjudicaran el año rural. Tenía 23 años y todavía no había debutado en primera.

Se hizo entrenador y optó por una escuela muy diferente a la del Estudiantes de los 70. Optó por el goce.
La escuela del disfrute con la trampita para recuperar el balón; porque el que no tiene el balón, sufre; y el que lo tiene, goza. Así empecé a ganar todo con esos pelados. Luego [Luis] Cubilla [entrenador uruguayo de Nacional de Medellín en los 80] se va y se queda Aníbal El Maño Ruiz [seleccionador de Paraguay en el Mundial de Alemania 2006], que era el mismo cuento. Y la misma historia, pasar por la casa de él, hablar de fútbol y tomar whisky: decía que siempre hay que tener un amarillo debajo de la cama. Hasta que un día, en mi consultorio, me llama Wbeimar Muñoz [periodista deportivo colombiano] y me dice que me está buscando un señor de Manizales. El tipo en efecto me llama y me propone entrenar al Once Caldas.

¿La Selección del 90 fue su equipo más bello?
La gente habla del equipo del 94, pero a mí, personalmente, me gusta más el del 90. Eran más tácticos, más disciplinados, menos creídos. El del 94 tenía más individualidades, pero el del 90 era más colectivo.

¿Es cierto que antes del Mundial usted llamó a varios técnicos campeones del mundo, a ver qué tenía que hacer?
Si. Les pregunté a Menotti, a Bilardo y a Beckenbauer: “¿Qué tengo que hacer?” Beckenbauer me dijo: “Con ustedes no va a pasar nada. Tienen un buen equipo, pero no tienen historia”. Y yo le dije: “Pero cómo que no tenemos historia, si llevamos como 17 partidos sin perder”. Y me enseñó una cosa que valoro mucho: “Historia es aquella cosa que hace que en el momento complicado usted no dé el 100%, sino el 120%, y esa historia no se consigue jugando, se consigue viendo”. Y me explicó: “Usted va a Brasil y cualquiera tuvo un hermano o un primo o un vecino que jugó un Mundial. Dígame, su figura, Iguarán, ¿a quién vio jugar en un Mundial? ¿Y Rincón?, ¿y Valderrama?” Y así es. Aquí hay jugadores de la sub 17 que no saben quién es Asprilla.

¿Y Colombia no dio el 100 %?
Cuando ya estábamos afuera de Italia 90, yo le pregunté al Pibe [Valderrama]: “Decíme ¿en qué porcentaje estuviste vos acá?” Y me dijo: “Por ahí en el 50%”. Y así con otros que me contestaron: “En el 40% o en el 30%”. Nadie pasó del 50%. Era coherente que me dijeran que no teníamos historia.

Su paso por el Valladolid casi lo lleva a dirigir el Real Madrid. ¿Es verdad que alcanzó a firmar el contrato?
Firmé el contrato y hasta pedí nuevos jugadores, pero tenía que esperar a que terminara la temporada. Lo que pasa es que, mientras tanto, el Madrid tuvo que llamar a Radomir Antic para salvarse del desastre. Y él sacó 19 de 20 puntos posibles. Y se quedó. Ellos fueron muy correctos y me dijeron: “Quédese como manager”. Y yo dije: “Yo no sé hacer eso”. Me ofrecieron una indemnización, y yo dije: “Pero de qué, si yo no he entrenado ni un minuto”.

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Han pasado más de 20 años del 5 de septiembre de 1993, el día que Colombia le ganó 5-0 a Argentina.

Sólo puedo decir que fue el resumen de todo un historial de entrenamientos, de partidos, de coincidencias, de un ambiente espectacular, de unas eliminatorias bien llevadas. Pero ojo, el 5-0 fue un partido complicado. Empezando el segundo tiempo, con el 0-1 a favor, Óscar Córdoba [el portero] era la figura. Luego todo salió redondito. Y luego me di cuenta que fue una gesta importante. Ese 5-0, más allá del resultado, fue como una venganza de muchas partes. En alguna ocasión yo iba caminando en Nigeria y estaban unos ‘peladitos’ jugando. Yo me quedé viéndolos y uno me dijo “Maturana, Argentina cero, Colombia five”.

Pero a Argentina le fue mejor en el Mundial del 94 y Colombia volvió con el desastre deportivo y la tragedia nacional: un jugador muerto.
El fútbol es de tiempos y Faustino Asprilla no era el mismo, venía de una lesión; el Tren Valencia venía de estar no sé cuánto tiempo enyesado; El Pibe se jodió contra Suecia. El 5-0 fue un gran momento y USA 94 fue un gran mal momento. ¡Ojo!, en 2002, Argentina llevó tal vez la mejor selección que yo he visto en toda mi vida. Ese equipo ganó las eliminatorias galopando y, en la primera ronda del Mundial, salió como nosotros. Todo lo que sube baja. Otra cosa que pasó es que en Colombia tenés que saber que no podés desligar al fútbol de su contexto social y ese fue un momento jodido: muerto por aquí, muerto por allá, amenaza por aquí, amenaza por allá.

Y está ese oscuro episodio en que el Cartel de Cali se llevó a la Selección a una de sus fincas para ofrecerles diferentes sumas de dinero a los jugadores si avanzaban en el Mundial.
Yo no me acuerdo de haber estado con la Selección con los Rodríguez [jefes del Cartel de Cali]. Yo sí me acuerdo de que una vez me invitaron a la Federación, por la noche, a un acto donde estaba Nicolás Leoz [presidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol], Julio Grondona [presidente de la federación argentina], quienes vinieron, expresamente, a condecorar a Miguel Rodríguez [fundador del Cartel] como benefactor del fútbol de Suramérica.

Y de nuevo a España, al Atlético de Madrid…
Cuando empezó la Liga le metimos seis al Valladolid. Entonces vino la tragedia: Pirri fue el primero, fractura de tibia y peroné; Simeone, fractura de clavícula; después, Caminero, ruptura de no sé qué güevonada. Ahí se acabó el proyecto.

¿Colombia está lista para otro Mundial?
Hay un parentesco en la génesis de esta Selección con la que me tocó a mí en el 93. Ya son más amigos que nunca, ya han sufrido, ya han llorado juntos, ya alcanzaron su madurez. No se puede triunfar sin un entorno calificado y ahora lo hay.

¿Pekerman fue un acierto para la selección?
Es bueno que haya venido Néstor: puso una distancia. Antes el técnico estaba hipotecado a recibir llamadas que había que contestar. Hoy hay un salto de calidad. No sé si a El Bolillo [Hernán Darío Gómez, ayudante de Maturana y exseleccionador de Colombia], por ejemplo, le hubiesen aceptado todo un equipo como el que trajo él.

¿Cuál fue la gran enseñanza del fútbol?
Me la dijo un príncipe en Arabia. “De qué te preocupas si los problemas son como las nubes y las nubes pasan. A veces se demoran un poco, pero pasan. No existe el problema eterno, Pacho”.

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