REVISTA LÍBERO.- El fútbol europeo ha reaccionado ante el drama vivido durante el verano en las fronteras. Cientos de miles de personas huyen de las guerras desatadas al otro lado del Mediterráneo con la esperanza de encontrar paz y futuro en la vieja Europa. En las terribles imágenes de las costas griegas, italianos o las últimas semanas en Hungría los clubes de fútbol europeos han comprobado en las vestimentas de las familias, cientos de niños con camisetas de jugadores de la Liga de Campeones. Es la señal de la responsabilidad del fútbol con sus aficionados, ya sean de pago por visión o de seguir los partidos de su equipo en una radio comunitaria.
El primer aviso a los clubes llegó la última jornada que se disputó en Alemania, antes del parón de selecciones. Las aficiones desplegaron en las gradas pancartas dando la bienvenida a los refugiados que no llegaba desde el Gobierno alemán. La UE debatía cuántos refugiados de la guerra de Siria podía acoger cada país cuando los aficionados alemanes reprocharon su frialdad desde el calor de la grada. El Bayern de Munich se sumó a otros clubes tradicionalmente más solidarios como el St Pauli de Hamburgo y presentó su disposición a ayudar a los refugiados. El club bávaro ofreció un millón de euros, material y clases de alemán a los refugiados.
Una fotografía de Javi Martínez entregando un balón a un niño simbolizó la ayuda. “En el Bayern se considera que es nuestra responsabilidad social ayudar a los refugiados. Debemos ayudar a los niños, mujeres y hombres que lo necesitan y acompañarlos en Alemania”, señaló Karl-Heinz Rummenige, presidente del club.
Como una situación excepcional, el fútbol fue por delante de los políticos en un asunto de este tipo. La gestión conservadora de los sentimientos que rodean al fútbol suele llevar a los directivos a huir de todo aquello que pueda simbolizar algún tipo de inclinación a favor o en contra en un conflicto con dos bandos. Sin embargo, el fútbol y no la política, entendió esta vez que acoger a las familias que huyen de la guerra no perjudica ningún negocio del primer mundo, más bien al contrario.
La impactante imagen de un niño muerto en la playa terminó por conmover al resto del fútbol europeo. El Real Madrid se apresuró durante el fin de semana a ponerse a disposición de ayudar y comprometió un millón de euros. Después llegaron el resto de clubes y ahora sí, aparecieron las fotos de los refugiados con sus camisetas con los clubes europeos compradas en algún mercadillo pero con los mismos colores de las caras equipaciones que ahora les regalarán los clubes de los que tanto esperan porque tanto admiran. Basta comprobar este vídeo viral que se ha hecho popular en YouTube en las últimas semanas sobre las celebraciones del gol de Iniesta de Sudáfrica 2010 en Damasco, capital de Siria.
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