DIEGO BARCALA.- Un equipo femenino marroquí jugando contra el Atlético Féminas. El documental español Tanger Gool, que se estrena hoy en la Seminci Festival de cine de autor de Valladolid, narra la pelea de un club de jóvenes de Tánger por conseguir el partido que culmina una historia de modernización de la mujer magrebí a través del fútbol. Este reportaje, escrito en mitad del rodaje en 2012, explica las dificultades para que el fútbol ayude a las mujeres en la modernización de Marruecos.
Yousra Khairou lleva un año y medio en Barcelona sin entrenar. Una lesión de tobillo la separa de su felicidad, de su manera de ver la vida casi desde que nació. Una adicción al fútbol que esta joven de 24 años exjugadora del FC Barcelona, internacional con Marruecos, lleva en la sangre desde que dio sus primeros pases en la playa de Tánger. Khairoun creció como jugadora en el El Boughaz, equipo que protagoniza el documental ‘Tanger Gool’ de la productora Smiz & Pixel. Solo les falta una escena final para su estreno, el partido que este club jugará en Marruecos en febrero contra el Atlético Féminas.
“En Marruecos no puede avanzar el fútbol de chicas porque no hay dinero, no es culpa de las familias o la religión. Eso de que a las mujeres no nos dejan hacer deporte es cosa de los antiguos. Ha cambiado mucho”, explica Yousra, que trata de coger la forma entrenando a un equipo de niñas en Granollers. La modernización a la que alude Khairoun se cuece a fuego lento en el norte marroquí. Algo está cambiando en ciudades como Tánger donde dos equipos de fútbol femenino compiten en la ciudad en la única liga femenina del país.
La renovación juvenil tangerina llevó al equipo dirigido por el cineasta Juan Gautier a cruzar el estrecho en 2008. El viaje coincidió con una victoria de la selección española y eso echó abajo el primer tópico de las relaciones entre España y Marruecos; el de la supuesta enemistad. “La gente no paraba de felicitarnos por la calle. Nos sorprendió y reparamos en lo poco que damos a cambio de esa sincera amabilidad”, relata Gautier. Localizando el fútbol en la excolonia española, Ana Abellán, una de las trabajadoras de la productora, dio con el equipo femenino y el guión tomó forma. El documental introduce un personaje de ficción, Fátima, que trata de fomentar el debate entre las chicas.
-Fátima: “¿Tenéis algún problema con los hombres o la sociedad en general por jugar al fútbol?”
-Sofia: “En Rabat no menosprecian tanto a las chicas que juegan al futbol… y en la zona centro de Marruecos tampoco, aunque cometamos errores no nos dicen nada, pero aquí, aunque juegue bien, con el mínimo error ya te dicen: ¡vete a fregar platos!”
-Zin: “Aquí en el norte menosprecian a cualquier chica que juegue al fútbol. Te llaman marimacho, Manolo…”
Confirmado, el fútbol sigue viéndose como un deporte de hombres. ¿Es este un problema propio de sociedades atrasadas? “Es curioso porque una de mis primeras novias jugaba al fútbol, era del Atleti, y ella tenía esos mismos problemas que cuentan las chicas. Lo de llamarte marimacho”, explica Gautier desde una cafetería en Madrid. Por otro lado, Lola Romero, presidenta del Atlético Féminas y ex campeona de España de Judo cree que el deporte femenino convive con la sociedad española”sin problemas”. “El sexismo ya no existe. Al club llegan padres sin parar para traer a sus hijas de 8 y 9 años”, añade.
El Atlético Féminas ha colaborado plenamente con el proyecto. De hecho, las jugadoras han recaudado parte del coste del viaje posando para un calendario de moda de Roberto Verino. En total, son necesarios 12.000 euros que la productora Smiz & Pixel prevé obtener gracias a la campaña de crowdfounding abierta en la siguiente web: http://ift.tt/VyGc2r.
La precariedad del deporte profesional en España ha despertado solidaridad en la entidad rojiblanca. “Si queremos que nos televisen tenemos que pagar. Las jugadoras cobran pero no viven de ello. Alguna, solo con la gasolina, pierde dinero”, explica Romero. La presidenta colchonera ha conseguido que el equipo pase de jugar con camisetas usadas a ser tratado como un equipo profesional en la ciudad deportiva en apenas cinco años.
‘Tanger Gool’ describe una ciudad loca por la Liga BBVA. Los partidos entre el Real Madrid y el Barcelona paralizan la ciudad. Sobre todo en los cafés, donde los hombres colapsan los salones ante el televisor. “Nosotras también veíamos los partidos juntas, pero tiene que ser en sitios donde admiten chicas, otro tipo de bares”, admite Yousra evocando su pasado en Tánger junto a sus compañeras de El Boughaz. “En occidente hay muchos estereotipos en relación a los países árabes. No vamos a negar que hay más trabas para algunas cosas en Marruecos, pero sí notamos que a las chicas jóvenes les cuesta encontrar un espacio propio para divertirse. Sí lo tienen en discotecas y otros sitios pero no en algunos cafés. Están en un proceso de reconquista de espacios públicos aunque depende de la ciudad”, reconoce el realizador.
La playa de Tánger es el templo del fútbol local. Con la marea baja es fácil imaginar los partidos que jugaban los ingleses en 1906, cuando este deporte se introdujo en Marruecos al ritmo de la ocupación. Los hijos de los diplomáticos residentes en la ciudad organizaban las pachangas en la explanada de Marshán. En las últimas décadas era común ver a chicas al margen de estas pachangas. Las mujeres que un día inauguraron a mediados de los 80 el club El Boughaz. El Campeonato Regional femenino se inauguró en la temporada 2005/2006.
Este equipo comenzó usando una pista de atletismo de 100 metros para los entrenamientos. El horizonte de un enfrentamiento contra la sección femenina del Atlético de Madrid ilusiona a las jugadores casi más que representar a Marruecos. En sus sueños, es el día para reivindicar su orgullo tangerino. “Yo me muero por Marruecos, de hecho es donde yo nací y crecí y donde quiero terminar mi vida. Nací aquí y no pienso irme a vivir a ningún otro lugar. Es decir, cuando cruzo las fronteras es solo para hacer turismo”, dice una de las jugadoras marroquíes.
Que sea el equipo occidental el que viaje a Tánger para jugar tiene un simbolismo especial en esta historia de fútbol. La sociedad marroquí vive su relación con España con la emigración de fondo. Ese orgullo patrio aparecerá durante 90 minutos que ya son un sueño para estas chicas que entrenan con las camisetas del Liverpool, el Barça o el Manchester. “Parece de manual de Consejo Superior de Deportes, pero es que cuando ruedas sus caras cuando entrenan te das cuenta de la fuerza que tiene el fútbol en su pureza. En occidente está tan contaminado que a veces nos olvidamos de su esencia: el trabajo en equipo. Hay un momento en ‘Libertad’, la novela de Jonathan Franzen, cuando su protagonista Patty Berglund recuerda sus tiempos de compañerismo en el equipo de baloncesto de la universidad, en el que define a la perfección este sentimiento: ‘Casi todos los días, después de clase, durante unas horas, consigue desaparecer y olvidarse de sí misma y volver a ser una de las chicas, estar unida por amor a la causa de ganar partidos y ansiar de todo corazón que sus jugadoras triunfen”, concluye Gautier.
from LigaBBVA.com http://ift.tt/1PRkgyo
via IFTTT
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire