SALVATORE CATOGNO.- Había una vez un intelectual incómodo de la historia de la República italiana, Pier Paolo Pasolini, y el deporte más popular en Italia, il calcio. (El ciclismo también era el deporte de los italianos pero a poco a poco el fútbol lo superó). Esta es también la historia de un gran amor. Para un gran amante de la cultura viva, la del pueblo, la de las periferias, la de la Italia de “antes que se murieran las luciérnagas”, el fútbol, deporte que practicaban todos en las canchas polvorientas de la periferias italianas, constituyó parte imprescindible de la vida del intelectual de izquierda.
Este artículo quiere celebrar este amor de Pasolini y el fútbol, muchas veces desconocido a los demás pero muy importante para conocer el intelectual italiano por completo. Empezamos con una entrevista para el periódico La Stampa, el 4 de enero de 1973. Responde a la pregunta del periodista Enzo Biagi: ¿Sin cine, sin escribir, que le hubiera gustado ser? Pasolini contesta: “Un buen futbolista. Después de la literatura y el eros, para mí el fútbol es uno de los más grandes placeres”.
De él dirá Adriano Sofri: “No hay nada mejor para entender a Pasolini que su manera de jugar a fútbol”. Parece que en la cancha también jugaba con mucho carisma, no le gustaba perder. En referencia a esto, una de las anécdotas más curiosas del Pasolini futbolista es sin duda el partido amistoso del 16 de marzo de 1975 entre el reparto de ‘Saló’, película donde Pasolini era el director, y el reparto de ‘Novecento’ de mano de Bernardo Bertolucci (el día de su cumpleaños).
Se cuenta también que Pasolini salió antes de la cancha enfadado por no haber recibido pases a su gusto
Pasolini se encontraba en Mantova para grabar “Saló e le 120 giornate di Sodoma”; mientras Bertolucci se encontraba en Parma para filmar ‘Novecento’. La historia cuenta que ganó el equipo de ‘Novecento’ con un marcador de 5-2 sobre ‘Salò’, que para la ocasión tenía las camisetas del Bolonia, equipo del corazón de Pasolini. Se cuenta también que Pasolini salió antes de la cancha enfadado por no haber recibido pases a su gusto. Este partido fue fuente de inspiración para una novela de Alberto Garlini titulada ‘Fútbol bailado’.
Cuando jugaba a pallone (al balón, como le gustaba decir a él) su apodo era ‘Stukas’, por su velocidad y estilo muy definido, como los extremos que jugaban en el Bolonia: Biavati e Reguzzoni.
Tanto le gustaba el fútbol que en el 1968 fundó la selección italiana “Actores y cantantes” junto a Ninetto Davoli, Franco Nero, Ugo Tognazzi, Enrico Montesano, Little Tony y Giorgio Bracardi.
“El pichichi de la liga es siempre el mejor poeta del año. El fútbol que expresa más goles es el fútbol más poético”
De esta selección (que todavía existe) se acuerdan los amistosos en San Benedetto del Tronto el 14 de septiembre de 1975 contra un equipo de viejos jugadores de la Sambenedettese; y la del 4 de mayo de 1975, en Trapani contra una selección local (que terminó en victoria para el equipo de Pasolini).
Como gran intelectual que era, Pasolini no se limitó a jugar al fútbol, a vivirlo, sino que también lo teorizó. En un artículo publicado para Giorno el 3 de enero de 1971 Pasolini delinea su teoría: “El fútbol es la última representación sagrada de nuestro tiempo. Es ritual en el fondo, aunque es evasión. Mientras otras representaciones sagradas, hasta la misa está en decadencia, el fútbol es la única que nos queda. El fútbol es el espectáculo que ha sustituido al teatro”. “Cada gol es una invención, es siempre una subversión del código: cada gol es intelectualidad, fulminación, estupor, irreversibilidad. Como la palabra poética. El pichichi de la liga es siempre el mejor poeta del año. El fútbol que expresa más goles es el fútbol más poético”.
Para Pasolini los mejores regateadores del mundo y los mejores goleadores eran “los brasileños”. “Su fútbol es un fútbol de poesía: todo enfocado sobre regates y gol”, decía. Para él, por tanto, el fútbol era un lenguaje… Su amor por el fútbol era un testimonio de su convicción de que la cultura popular fue, en su momento, un terreno de lucha política para dar voz a los últimos.
Los domingos en el estadio eran para Pasolini un patrimonio a defender. Decía: “Es extraño decirlo pero… todo ha cambiado en estos 30 años. Me acuerdo de los tiempos pasados como si fueran el tiempo de un muerto. Todo ha cambiado, pero los domingos al estadio han quedado idénticos. Me pregunto el porqué… y más… yo me he quedado con el idealismo del liceo; cuando jugar al fútbol era la cosa más bella del mundo”.
Pasolini afirma la existencia de un fútbol fundamentalmente de prosa, y otro fundamentalmente poético. El intelectual italiano decía que la cultura de un país radica en su actualidad histórica, refleja la literatura de su tiempo; que para él, en Italia, era casi siempre conservadora, provincial y democristiana.
Por razones culturales e históricas, el fútbol en algunos países es fundamentalmente de prosa, en el caso de la Italia de su tiempo habla de una “prosa estetizante”; mientras el fútbol en otros países como Brasil es fundamentalmente poesía.
Il catenaccio era para Pasolini fútbol en prosa
El conocido módulo táctico que hizo famoso al fútbol italiano en el mundo, il catenaccio era para Pasolini fútbol en prosa: basado en la sintaxis, o sea en el juego colectivo y organizado, es decir, en la ejecución pensada del código: el momento poético del catenaccio está en el contraataque que termina en gol.
Mientras para el fútbol en poesía se necesita una capacidad monstruosa de regatear, el gol puede ser inventado de mano de cualquiera y de cualquiera posición. ¿Qué pensaría Pasolini del fútbol de hoy en día? Seguramente que todo, también el propio juego de pallone ha cambiado, también en las periferias puesto que los niños ya no juegan como antes.
Quizás hubiera sido el más grande fan de Maradona, en lugar de Pelé. Pero esa es mi opinión. A parte del ya mencionado “Fútbol bailado”, hay otros libros que cuentan de la relación entre Pasolini y su amor para el fútbol: ‘Quando giocava Pasolini. Calci, corse e parole di un poeta’ de Valerio Piccioni y ‘L’angelo di Coppi’ de Ugo Ricciarelli. La editorial Contra ha editado ‘Pier Paolo Pasolini. Sobre el deporte’, un delicioso libro que recupera sus reflexiones.
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