@RetoCarlosSoria.- Son seres vivos de la montaña. Por la diferencia de temperatura entre el día y la noche, incluso se les oye manifestarse cuando todo está oscuro. Los seracs son grandes bloques de hielo formados por el movimiento de los glaciares y que pueden provocar avalanchas muy peligrosas en la montaña.
Carlos Soria cuenta en su palmarés con la cumbre de 12 montañas de más de 8000 metros, 11 de ellas calificadas dentro de las 14 cimas del mundo (Nanga Parbat-1990-, Gasherbrum II -1994-, Cho Oyu -1999-, Everest -2001-, K2 -2004-, Broad Peak -2007-, Makalu -2008-, Gasherbrum I -2009-, Manaslu -2010-, Lhotse -2011- y Kanchenjunga -2014-). Lograr estos hitos no ha sido precisamente sencillo, menos aún cuando diez de las cuales las ha escalado después de cumplir 60 años.
Porque subir un ochomil implica encontrarse con muchos obstáculos en la ascensión. Al frío provocado por las bajas temperaturas a las que se somete el cuerpo y los bajos niveles de oxígeno hay que sumarle los problemas provocados por el propio terreno, en constante movimiento, entre ellos los seracs. Estos se producen cuando el hielo del glaciar se fractura debido al desnivel del terreno o cuando se trata de glaciares suspendidos y estos alcanzan un acantilado. El principal problema de su existencia es que su caída no depende de la temperatura y no avisan.
Es habitual encontrarlos en muchas de las montañas más altas de la Tierra, pero son especialmente conocidos los del Kanchejunga, el último ochomil hollado por Carlos Soria. En aquella ocasión, el 18 de mayo de 2014, el veterano alpinista y sus compañeros de la Expedición BBVA tuvieron que hacer frente en su salida del campo 3 hacia la cumbre a 500 metros muy verticales de desnivel entre un caótico laberinto de seracs.
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