jeudi 10 décembre 2015

La Liga de los otros: El fútbol de la Alemania comunista

REVISTA LÍBERO.- El Dynamo Berlín, en su día presidido por el jefe de la Stasi, y el Unión Berlín, equipo de la disidencia, rememoran en las categorías inferiores alemanas los derbis políticos de la RDA.

Thilo Schäfer, Berlín

Cuando uno llega en tranvía a la calle Sandino en Hohenschönhausen, un barrio del Berlín oriental más profundo, entra en un mundo del pasado. El Sportforum, el centro deportivo de excelencia en tiempos de la RDA, preserva su estética socialista aunque la decadencia de las instalaciones es visible. Este miércoles de abril, en el campo central juega el BFC Dynamo Berlín contra el Malchower SV, un partido de la quinta categoría del fútbol alemán. Sólo han venido unos 400 espectadores, quizás porque es un día gris y frío o porque el Dynamo ya no se juega nada en esta temporada.

El campeón récord en tiempos de la RDA, el equipo emblemático del régimen comunista, lleva años en los sótanos del fútbol. Las fotos gigantes que decoran el restaurante que sirve como sede del club dan testimonio del pasado glorioso cuando el BFC Dynamo era casi imbatible. Sin embargo, los éxitos no eran sólo fruto del trabajo bien hecho. El presidente del club, desde su fundación en 1953 hasta la caída del muro en 1989, era ni más ni menos que Erich Mielke, el jefe del Ministerio de Seguridad de la RDA, la temida Stasi.

La manipulación y los apaños con que el Dynamo consiguió sus títulos convirtieron al club en objeto de odio, incluso para afines al régimen, un pasado que todavía hoy lastra la imagen de la institución. “¿Mielke? No tengo ningún problema con esto. Todos los países tienen sus servicios de seguridad“, espeta mosqueado Georg, un hincha cincuentañero que ha vivido los buenos tiempos. Tiene razón, pero no es tan común que los espías dirijan un equipo de fútbol. “Qué va. Esto existía en otros países soviéticos y en Latinoamérica“, defiende antes de tomar su asiento en la grada principal.

Conforme con la ideología comunista, en la RDA se disolvieron todos los clubes deportivos ‘burgueses’ y se crearon nuevas instituciones que fueron adjudicados a diferentes colectivos laborales como los trabajadores de ferrocarril (Lokomotive), de electricidad (Turbine) o de agricultura (Traktor). Las fuerzas de seguridad se quedaron con la marca Dynamo en los dos principales centros en Berlín y Dresde. El Dynamo de Dresde fue el gran equipo en los años 70, pero Mielke no ocultaba sus preferencias por el club capitalino. “Ha ganado el Dynamo equivocado”, dijo el jefe de la Stasi en la celebración del título de liga del Dresde en 1978. No volvió a ocurrir. En los diez años siguientes, hasta 1988, sólo hubo un campeón: el Dynamo Berlín.

Esta racha impresionante no hubiera sido posible sin la presión y el miedo que creaba Mielke. Cuando el Dynamo llamaba a la puerta de otros equipos para llevarse al jugador estrella resultaba muy difícil resistirse. Los árbitros protagonizaron un sinfín de actuaciones escandalosas que beneficiaban a los futbolistas del Dynamo, a los que concedieron todos los penaltis y goles en fuera de juego necesarios para asegurar la victoria. Por si aun así no resultaba suficiente, los rivales del equipo de Berlín muchas veces fueron debilitados en los partidos previos con tarjetas y expulsiones dudosas. La prensa, controlada por el régimen, no informaba de estas manipulaciones, lo cual no dejó de fomentar el descontento incluso dentro de las filas del Partido Socialista Unificado (SED).

El derrumbe de la imagen del equipo de Mielke queda reflejado en la caída de los espectadores en casa. De una media de 15.000 personas en la temporada 78/79 bajó hasta sólo 8.800 en la de 87/88, cuando logró su último título. Por el contrario, el BFC Dynamo tuvo un impresionante tirón fuera de casa. Solía llenar los estadios, por un motivo obvio. “Los espectadores aprovechaban el partido del año para airear a gusto su rechazo, a veces odio sin tapujos, hacia el equipo de Mielke”, explica el politólogo Hanns Leske en Fußball in der DDR. Kicken im Auftrag der Stasi (Fútbol en la RDA. Patadas en nombre de la Stasi)

Hoy los seguidores jóvenes del Dynamo no quieren saber nada de este pasado turbio. “El tema de la Stasi ya no importa nada. Estamos aquí porque es nuestro club en Berlín oriental”, comenta Tobias, que era demasiado pequeño cuando su equipo dominaba el fútbol de la RDA. Ha heredado la afición de su abuelo, cuenta, mientras observa un saque de esquina del Malchower. Después de la caída del Muro y la reunificación el club cambió su nombre a FC Berlín para deshacerse del pasado. Años más tarde, la presión de los aficionados logró que se volviera a llamar como siempre: BFC Dynamo, sin complejos. El club bajó a los fondos ligueros y los seguidores recaudaron dinero para salvarlo de la quiebra. Año tras año se frustraron las expectativas para salir del fango. A principio de esta temporada el equipo prometía hasta que, poco antes de Navidad, el entrenador se marchó a un club de Qatar. Con él se fueron varios jugadores y el equipo se desinfló.

Lo que más les pica a los seguidores fieles del Dynamo es el hecho de que esta temporada les ha superado incluso el equipo filial del Unión Berlín, el eterno rival local en el este de la capital alemana. En tiempos de la RDA el Unión era el refugio de los descontentos con el régimen. Era uno de los pocos clubes de élite que no estaban controlados por un colectivo laboral, aunque su base obrera le ganó el apoyo del sindicato único. “No todos los hinchas del Unión son enemigos del Estado, pero todos los enemigos del Estado son hinchas del Unión”, escribió la revista satírica Eulenspiegel, según cita Leske. Cuando le pitaban una falta cerca del área y los jugadores rivales se alineaban para formar la barrera, la hinchada del Unión solía gritar: “¡Quitad el muro!”. El Unión sólo ganó un título, la copa de 1968, pero tuvo más público que la mayoría de sus competidores.

“La rivalidad entre el Dynamo y el Unión perdura desde tiempos de la RDA, cuando los de Mielke solían machacarles”, comenta en la grada del Sportforum, Martin Müller-Mertens, redactor del diario Berliner Umschau, uno de los pocos medios que aún informan con regularidad sobre el campeón récord de la RDA.

El espíritu antisistema del Unión convirtió a los oficiales, jugadores y muchos seguidores del club en objetivos de espionaje por parte de la Stasi. Tras unos graves disturbios entres hinchas y policía en 1977, Mielke no aguantó más y planteó abiertamente el cierre de este nido de inconformes. Sin embargo, otros altos rangos del régimen le convencieron de que las consecuencias de un cierre podrían ser aún peores.

El largo brazo de la Stasi llegó a todos los grandes clubes de la RDA, pero especialmente a aquellos que competían en Europa. En cada equipo hubo varios informantes entre jugadores, entrenadores, fisioterapéutas y oficiales, que, a menudo, se espiaban los unos a los otros. Cuando se abrieron los archivos de la Stasi tras la reunificación en 1990 salieron a la luz numerosos casos de informantes y se produjo una auténtica caza de brujas.

Estos tiempos quedan muy lejos hoy en el Sportforum. Los aficionados están preocupados por otros temas. En diciembre pasado, 12.000 espectadores vieron la derrota del Dynamo en casa frente al Kaiserslautern en la primera ronda de la copa alemana. Al final del partido hubo graves disturbios que han alienado a muchos seguidores y patrocinadores. “La imagen del club de la Stasi ahora es el menor de nuestros problemas”, admite resignado Andreas, uno de los muy pocos hinchas de la parte occidental de Berlín.

El 2-0 final contra el Malchower esta tarde es poco consuelo para una hinchada que sueña con poder vengarse algún día de su viejo rival, que se ha consolidado en Segunda División. En agosto de 2005, el Unión recibió al Dynamo en su campo de Köpenick después de varios años sin coincidir en la misma categoría. El ambiente con 14.000 espectadores fue digno de los grandes derbis del pasado. Pero esta vez se jugaba en igualdad de condiciones y el equipo local no desaprovechó la oportunidad para tomarse la revancha por tantas humillaciones durante la época de la RDA. El 8-0 fue la mayor victoria del Unión en el derby y la hinchada local no dudó en señalar a los 3.000 aficionados del Dynamo en el campo los motivos del cambio en la supremacía berlinesa. “Ohne Mielke habt ihr keine Chance”, cantaban: “Sin Mielke no pintáis nada”.



from LigaBBVA.com http://ift.tt/1Z0y2Sr
via IFTTT

Aucun commentaire:

Enregistrer un commentaire