lundi 22 février 2016

La desgracia de llamarse Maradona

Esta no es una historia de triunfos; aunque involucra a Leo Messi y Diego Armando Maradona. Es
la historia de un joven que prometía convertirse en “alguien”, pero se quedó en el camino. Podria ser la historia de muchos, pero esta tiene una particularidad, o dos. Desde que nació, su apellidó lo marcó. Nos quedaremos con la duda de saber si la Liga BBVA pudiese haber tenido otro Maradona en su campeonato.

AGUSTINA GRASSO.- Todos los técnicos que le dirigieron estaban de acuerdo: iba para crack. Jugaba en la cantera de Newell’s, donde la mayoría de los entrenadores y jugadores creían que había dos niños de entre las categorías 87 y 88 que llegarían a Primera: Messi y nuestro protagonista. Vive en un barrio con carencias, apegado a su familia. Se llama Sergio. Su apellido: Maradona. Indomable y atorrante, terminó en México. Solo cuando renunció a su apellido, comenzó a despegar su carrera.

Para entonces, los problemas eran otros, estaba jugando para un equipo de un cartel de narcotraficantes. La primer pieza de este domino de hechos la puso Quique Domínguez, uno de los entrenadores de Messi en Newell’s. En el reportaje ‘Diario del primer 9 que jugó con Messi’, del primer ejemplar de la revista argentina Don Julio, Domínguez explicó que en las Inferiores de Newell’s había otro crack además de Lionel: Maradona, Sergio Maradona.

¿Cómo llegar a él? A través del entrenador que había tenido en el club, Carlos Morales. Pero, a partir de ese momento, el falso Maradona se convirtió en un personaje difícil: Sergio no contestaba las llamadas ni los mensajes. Salvo una vez en la que aceptó que le hiciéramos una entrevista en Rosario, pero cuando lo volvimos a llamar para confirmar la hora y el día, desapareció.

Domínguez nos pasó el teléfono de una tía que vive a dos manzanas de su casa. Le llamamos, charlamos, nos dijo que volviéramos a llamar a tal hora, que Sergio estaría ahí. Llamamos: Sergio no estaba ahí. El mismo Sergio, en otro intento, cambió la fecha porque se había olvidado de un viaje que tenia que hacer a Bolivia. “Es un pibe difícil”, nos había alertado Domínguez.

maradona2

Pasó casi un año entre el primer y el último contacto, cuando acordamos un nuevo viaje: “El próximo sábado nos vemos en Rosario”. Pero el falso Maradona podía volver a desaparecer. Alguien, entonces, tenia que contar su historia, y ese alguien fue su entrenador, Carlos Morales. Morales es lo que se dice un buscador de sueños, ilusiones y de cracks.

Años atrás, pasaba día y noche buscando chicos en potreros, en vídeos caseros que filmaba de sus rivales en los benjamines o en canchitas olvidadas de pueblos de Argentina. Los buscaba para darles la oportunidad de llegar a ser “alguien”.

Es de Rosario y toda su vida vivió allí. Ahora tiene 61 años. Dice que dio todo por Newell´s, que Rosario no es lo mismo que antes, que siempre tomo su vocación de captación como si fuera un negocio. No por el rédito económico, punto que aclara reiteradas veces en la charla que ahora tenemos en su coche, sino porque convencer a los padres de que sus hijos jugaran en Newell´s era como venderle una pieza metalúrgica a un cliente. El es comerciante de piezas metalúrgicas y también entrenador de benjamines.

-.¿Pudo hablar con Sergio?, pregunto a Carlos cuando nos pasa a buscar con su camioneta por la Terminal de Rosario. “No me responde los mensajes. Lo llamo y no atiende, pero ahora vamos a buscarlo a la casa. Aunque sea para que puedas hablar con los padres”, responde el entrenador.

Los padres son Alfredo y Graciela. Sergio es el mayor de diez hermanos. En los veinte minutos de viaje hasta Moderno, el barrio con casitas y calles de tierra, alejado del centro de Rosario, donde vive el jugador, Morales habla de Maradona y de Messi. Cuenta que hace años que vienen periodistas desde Espana, Italia, Japón, Francia y Estados Unidos por “el Leo”, y que siempre le preguntan: .¿Quien era mejor, Maradona o Messi? Y el les contesta con otra pregunta: “. ¿A que Maradona se refiere? ¿A Maradona, el de la Selección? Porque hay dos Maradonas. El otro se llama Sergio. Era un año mas joven que Messi, aunque un torneo lo jugaron juntos, en Mar del Plata. En esos años yo siempre dudé. Siempre pensé que Sergio iba a ser un crack. Pero no se dio. Por las circunstancias de alrededor, calculo, no por él”.

FOTOGRAFÍA: JORGE BENJARDINO

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